T. SANTOS. En los barrios de Los Bloques, San Lázaro y La Candelaria están, probablemente, los peores parques de la ciudad, según la impresión de sus usuarios. Porque al margen de que haya otros con mayor o menor deterioro, hay cuatro que llaman la atención por las condiciones en que se encuentran, bien por una mala ubicación, bien por una serie de carencias, como ocurre en el área infantil de la calle de Obispo Nieto, en San Lázaro, donde ni siquiera hay vallas protectoras pese a situarse al lado de una carretera con abundante tráfico de vehículos, muchos camiones.
De la peligrosidad de ese parque se quejan desde hace mucho los padres y madres de los niños asiduos a la zona de ocio, bastante frecuentada por ubicarse al lado del colegio Obispo Nieto. «El parque está mal, sobre todo porque no hay vallas y está peligroso porque en cualquier momento los niños pueden ir hacia la carretera; además está bastante sucio, hasta me han dicho que se han encontrado jeringuillas, pero yo no las he visto», se expresa Susana García mientras columpia a su pequeño de tres años. A menos de medio metro se observan numerosas colillas de cigarro esparcidas por el suelo de arena sucia. Con todo, la misma madre entiende que todavía están peor los parques de Las Vistillas y de Nuestra Señora del Tránsito, también en San Lázaro, por los «cuatro "aparetejos" que tiene de metal» para entretenimiento de los niños y niñas.
Patro García, la presidenta de la Asociación de Vecinos de San Lázaro califica de «birrioso» el área infantil situada al lado de la sede vecinal, que tiene «sólo dos tornillos». Pero a la hora de referirse al peor parque, no duda en apuntar el parque de Obispo Nieto, que incumple la normativa europea por la falta de vallado, a pesar de las insistentes reclamaciones vecinales. Para Patro García la peligrosidad se acrecienta con el aparcamiento de coches, que dificultan la visibilidad desde el parque, y el intenso trasiego de camiones.
El problema que se observa en Los Bloques no es la falta de vallas, pero aún así los vecinos alertan del riesgo de accidentes, porque «en cualquier momento un niño puede saltar y ser pillado por un coche», comenta Clodoaldo Ferrero, secretario de la asociación de Los Bloques. El mismo se hace eco del malestar que hay en el barrio por el estado que presentan los dos únicos parques que hay en uno de los distritos más populosos de la capital. La ubicación de ambos es «inadecuada», justo al lado de vías para la circulación rodada. Uno, en la calle de Hermanos Pinzón. El otro, en el cruce entre Alcalá Galliano y Colón. «Son tercermundistas», se queja el representante vecinal. El mobiliario está «viejísimo» y la arena «hace tiempo que no la cambian». El «deterioro» es evidente en unos parques que son «pequeñitos», sobre todo para un barrio con mucha población. Porque el parque de León Felipe «no es de Los Bloques».
Los parques de Los Bloques resultan poco atractivos para los más pequeños, o para sus padres. El caso es que «apenas van niños» porque «esos parques no están para jugar», según el mismo representante vecinal. En la asociación de Los Bloques están convencidos de que cualquiera de esas dos zonas de ocio infantil se pueden considerar las peores de la ciudad. Y si hay que elegir uno, el que «peor está es el de Hermanos Pinzón, pegado a las ventanas de las casas y entre tres carreteras», se lamentan en el mismo colectivo vecinal. El aspecto de ambos parques choca con el que presenta la zona de columpios del Colegio del Tránsito, cuya apertura ha reclamado sin éxito la asociación de Los Bloques, sin entender que se mantenga ese parque «cerrado» al uso general, ya que sólo lo utilizan «de vez en cuando cuatro niños del Colegio del Tránsito». «Las monjas están de acuerdo en abrir el parque pero seguimos sin saber nada de la Diputación, cuyo presidente dijo que miraría el asunto y que no parecía hubiera dificultades; ni del Ayuntamiento, donde también planteamos nuestra solicitud» para que la institución local se hiciera cargo, a través de un convenio, del mantenimiento del área infantil.
En La Candelaria hay quejas por el estado del parque de los Tres Arboles situado al lado del instituto Río Duero. «Está machacado», se lamenta Pilar Sánchez, la presidenta de la asociación de vecinos de ese barrio de la capital, harta de reivindicar sin ser escuchada. «Como hicieron otro parque en los Tres Arboles, de éste ni se preocupan, pese a que a la gente le gusta porque en verano hay más sombra. La arena «no la cambian desde que lo hicieron» y, sobre todo, hay un problema por la falta de iluminación.
En esa zona de columpios hay tres farolas y sólo luce una, anota Manuel Herrero, miembro del colectivo Ciudadanos del Reino de León, que denunció la falta de iluminación, lo que obliga a sus usuarios a marcharse cuanto antes en el momento en que empieza a caer la luz del día. Ese parque, algo apartado, está también sin vallar, aunque ahí no hay peligro de atropellos, pero «si hubiera una valla quizá no entrarían los perros». Eso sí, las quejas por la existencia de excrementos caninos son generales en cualquier parque de la ciudad
De la peligrosidad de ese parque se quejan desde hace mucho los padres y madres de los niños asiduos a la zona de ocio, bastante frecuentada por ubicarse al lado del colegio Obispo Nieto. «El parque está mal, sobre todo porque no hay vallas y está peligroso porque en cualquier momento los niños pueden ir hacia la carretera; además está bastante sucio, hasta me han dicho que se han encontrado jeringuillas, pero yo no las he visto», se expresa Susana García mientras columpia a su pequeño de tres años. A menos de medio metro se observan numerosas colillas de cigarro esparcidas por el suelo de arena sucia. Con todo, la misma madre entiende que todavía están peor los parques de Las Vistillas y de Nuestra Señora del Tránsito, también en San Lázaro, por los «cuatro "aparetejos" que tiene de metal» para entretenimiento de los niños y niñas.
Patro García, la presidenta de la Asociación de Vecinos de San Lázaro califica de «birrioso» el área infantil situada al lado de la sede vecinal, que tiene «sólo dos tornillos». Pero a la hora de referirse al peor parque, no duda en apuntar el parque de Obispo Nieto, que incumple la normativa europea por la falta de vallado, a pesar de las insistentes reclamaciones vecinales. Para Patro García la peligrosidad se acrecienta con el aparcamiento de coches, que dificultan la visibilidad desde el parque, y el intenso trasiego de camiones.
El problema que se observa en Los Bloques no es la falta de vallas, pero aún así los vecinos alertan del riesgo de accidentes, porque «en cualquier momento un niño puede saltar y ser pillado por un coche», comenta Clodoaldo Ferrero, secretario de la asociación de Los Bloques. El mismo se hace eco del malestar que hay en el barrio por el estado que presentan los dos únicos parques que hay en uno de los distritos más populosos de la capital. La ubicación de ambos es «inadecuada», justo al lado de vías para la circulación rodada. Uno, en la calle de Hermanos Pinzón. El otro, en el cruce entre Alcalá Galliano y Colón. «Son tercermundistas», se queja el representante vecinal. El mobiliario está «viejísimo» y la arena «hace tiempo que no la cambian». El «deterioro» es evidente en unos parques que son «pequeñitos», sobre todo para un barrio con mucha población. Porque el parque de León Felipe «no es de Los Bloques».
Los parques de Los Bloques resultan poco atractivos para los más pequeños, o para sus padres. El caso es que «apenas van niños» porque «esos parques no están para jugar», según el mismo representante vecinal. En la asociación de Los Bloques están convencidos de que cualquiera de esas dos zonas de ocio infantil se pueden considerar las peores de la ciudad. Y si hay que elegir uno, el que «peor está es el de Hermanos Pinzón, pegado a las ventanas de las casas y entre tres carreteras», se lamentan en el mismo colectivo vecinal. El aspecto de ambos parques choca con el que presenta la zona de columpios del Colegio del Tránsito, cuya apertura ha reclamado sin éxito la asociación de Los Bloques, sin entender que se mantenga ese parque «cerrado» al uso general, ya que sólo lo utilizan «de vez en cuando cuatro niños del Colegio del Tránsito». «Las monjas están de acuerdo en abrir el parque pero seguimos sin saber nada de la Diputación, cuyo presidente dijo que miraría el asunto y que no parecía hubiera dificultades; ni del Ayuntamiento, donde también planteamos nuestra solicitud» para que la institución local se hiciera cargo, a través de un convenio, del mantenimiento del área infantil.
En La Candelaria hay quejas por el estado del parque de los Tres Arboles situado al lado del instituto Río Duero. «Está machacado», se lamenta Pilar Sánchez, la presidenta de la asociación de vecinos de ese barrio de la capital, harta de reivindicar sin ser escuchada. «Como hicieron otro parque en los Tres Arboles, de éste ni se preocupan, pese a que a la gente le gusta porque en verano hay más sombra. La arena «no la cambian desde que lo hicieron» y, sobre todo, hay un problema por la falta de iluminación.
En esa zona de columpios hay tres farolas y sólo luce una, anota Manuel Herrero, miembro del colectivo Ciudadanos del Reino de León, que denunció la falta de iluminación, lo que obliga a sus usuarios a marcharse cuanto antes en el momento en que empieza a caer la luz del día. Ese parque, algo apartado, está también sin vallar, aunque ahí no hay peligro de atropellos, pero «si hubiera una valla quizá no entrarían los perros». Eso sí, las quejas por la existencia de excrementos caninos son generales en cualquier parque de la ciudad

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